Francisco López
Retrato de Francisco López

Un tipo al que le gusta entender su mundo.

Quién hay detrás

Sobre mí

Soy Francisco López. Un tipo familiar, padre afortunado de dos hijos, amante de las cheesecakes que de vez en cuando sube montañas.

Llevo más de diez años haciendo producto pero, como la mayoría de los PMs, empecé por otros caminos. Vayamos un poco atrás…

Cómo llegué a Producto

Desde pequeño me gustaban más los anuncios que muchos de los programas que echaban en la tele. Uno de mis juegos era acertar el anuncio antes que nadie de la familia. Algo de aquello quedó en mí —y en mis padres—: a los 15 años me regalaron El libro rojo de la publicidad, de Luis Bassat. Mientras otros leían aventuras o ciencia ficción, yo disfrutaba leyendo estrategias de campañas que había visto por la tele, descubriendo a alguien que te contaba el behind the scenes de esos anuncios con los que yo jugaba.

El camino parecía lógico: cuando llegó el momento, me puse a estudiar marketing en ESIC. Me encantó, pero nunca llegué a aplicarlo. ¿Por qué? Porque apareció algo que lo cambió todo. Algo que se llamaba Internet, no sé si te suena. Para mí fue un cambio de modelo mental: podías impactar en los usuarios y conocer los datos en tiempo real. A mi cabeza analítica eso le bastó para saber que ese era el camino. Empecé en el departamento de nuevos canales de Bancaja —haciendo webs, alimentándolas, mirando datos (antes de Google Analytics)— y entonces llegó el posicionamiento en buscadores, y una cosa muy cool que por entonces se llamaba AdWords

El resto ya lo habrás visto en mi trayectoria: agencias pequeñas, medianas y gigantes, alguna etapa de freelance, docencia y ponencias en congresos de marketing digital. Mi primera gran etapa profesional.

Todo iba bien, pero algo me decía que no era suficiente. Me había convertido en un experto en atraer usuarios, y no dejaba de rondarme una pregunta: ¿por qué unos compran y otros no? ¿Qué hace que vuelvan? ¿Por qué usan solo una parte de la web y no descubren esa otra sección que es la clave? Aún no lo sabía, pero el camino ya estaba marcado: era un tipo de Producto.

Más allá del trabajo: la repostería

Fuera de la oficina, mi gran pasión está en la cocina. En concreto, la repostería. Me pierde un tiramisú fino, un brownie goloso, algo tan sencillo y tradicional como un flan bien hecho; recetas que vienen de lejos como un american pie, o algo tan especial como un strudel. Y más aún descubrir cosas cuando viajo: ¿cómo he podido vivir tanto tiempo sin saber lo que era un cannolo siciliano? Pero por encima de todo eso, me pierden las cheesecakes.

Muchas veces me preguntan cuál es mi cheesecake. Y mi respuesta siempre es la misma: ¿cuál de todas? Hay muchísimas, y lo mejor de la repostería es que siempre puedes hacerla tuya. Ahí, inevitablemente, se me cruza la mente de producto. Cada receta tiene sus pasos y sus tiempos, pero cada horno es un mundo y los ingredientes nunca son iguales —yo compro una marca, tú otra, y el resultado cambia—. Cada receta es un lanzamiento, y cada iteración debería ser mejor. Pero para eso no basta con tu opinión sesgada de creador: necesitas la de tus usuarios (sí, los que se las comen).

Esta sabe más a queso, me encanta. La base de galleta estaba mejor con ese toque de nuez. La mermelada de mango con el queso azul la lleva a otro nivel.

Y así vas puliendo una receta que cayó en tus manos y que haces tuya, paso a paso. Como en producto, no todos los experimentos salen bien, pero todos forman parte del camino.

Francisco López haciendo repostería

Más allá del trabajo: la montaña

Mi otra gran pasión es la montaña. Y esta, al contrario que la repostería, no tiene nada que ver con producto ni con tecnología: es la forma en la que encuentro paz mental.

Preparar la ruta, madrugar sabiendo que vas a pasar frío, empezar a moverte y coger ritmo. No pensar en nada ni en nadie: solo tú, una buena cuesta y naturaleza. Descubrir pequeños sonidos y olores que no son los de todos los días. No hay pantalla, no hay Spotify, no hay Jira. Solo otra cima que alcanzar, que siempre es el mejor momento. Cansado pero feliz, sentado en una piedra con los pies colgando, mirando el horizonte, la magnitud de la montaña, respirando aire puro y sabiendo que lo has conseguido.

Un trago de agua, unas nueces y una mandarina, y de vuelta. Esta vez en descenso, con otro objetivo: el trabajo ya está hecho, ahora toca la recompensa. Ese bar de pueblo con una barbacoa donde las cosas se hacen como se han hecho siempre, y donde en un par de horas te estarán esperando con un bocado bien merecido.

Francisco López en la montaña

Dónde estoy ahora

Si has llegado hasta aquí, ya me conoces un poco mejor —y gracias por hacerlo—. Sigo siendo un PM al que le gusta resolver problemas; mejor dicho, encontrarlos y resolverlos de una forma que sea satisfactoria para los usuarios, que su experiencia sea increíble y que, por supuesto, cumpla los objetivos del negocio. Si algo de todo esto te encaja, me encantará conocerte.

Así que… ¿por qué no hablamos?

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